Revaloricemos el aprendizaje

La obsesión por la nota no forma estudiantes brillantes, sino alumnos obedientes. Esto ya lo advertía Carmen Martín Gaite en Entre visillos
Opinión11 de abril de 2026 Victoria Shkilnyuk
cms-image-000025565
Carmen Martín Gaite, escritora y novelista española del siglo XX  / ctxt

Leer Entre visillos es asomarse a una sociedad contenida, aparentemente estancada, pero cuya generación atraviesa toda una serie de tensiones silenciosas que siguen resonando a día de hoy. No es casual que Carmen Martín Gaite sea santo de mi devoción: su mirada fue capaz de adelantarse a su tiempo y de señalar, con su característica naturalidad, conflictos que todavía no hemos resuelto. Entre todos los pasajes de la obra, hay uno que me ha interpelado de forma especial: la reflexión del personaje de Pablo sobre el aprendizaje y su negativa a premiarlo con sobresalientes. En una época y en un contexto donde cabría esperar rigidez y conformismo, esa idea emerge casi como un gesto de rebeldía intelectual. Sin embargo, lo más sorprendente es comprobar hasta qué punto sigue siendo vigente

Dice que nada más aprende el que tiene ganas y que por eso no da sobresaliente ni nada, para que el que estudie no lo haga por la nota, sino por el interés de aprender. 

(Martín Gaite, Entre visillos, p. 210, 1957).

Puede parecer una postura radical, incluso injusta a primera vista. No obstante, basta observar el comportamiento habitual en las aulas y universidades para entender que quizá el problema no está en esa decisión, sino en lo que revela: hemos convertido el aprendizaje en un medio, no en un fin

Hoy, muchos estudiantes no estudian por curiosidad, ni por vocación, ni siquiera por un deseo genuino de comprender el mundo. Estudian para obtener un número, un sobresaliente que calme la presión familiar, que legitime su valía ante los demás o que alimente una competitividad constante. Pero, ¿qué queda cuando la nota desaparece? En demasiados casos, poco o nada. 

El afán por aprender, ese impulso íntimo y silencioso, ha sido desplazado por la obsesión por destacar. Es aquí donde la reflexión de Pablo cobra sentido. Si el conocimiento no nace del interés, difícilmente arraiga. Se memoriza para reproducirlo y luego se olvida. 

Reivindicar el aprendizaje por sí mismo no implica despreciar el esfuerzo ni la excelencia, sino al contrario. Supone devolverles su verdadero significado. El estudiante que aprende por interés no necesita un sobresaliente para validar su trabajo, porque su recompensa es entender, descubrir y, en algún sentido poético, crecer. Hay en ello una satisfacción que ninguna calificación puede igualar

Resulta, por tanto, paradójico y, permítanme decirlo, en cierto modo triste, que el mayor logro académico se mida con una cifra, como si el conocimiento pudiera cuantificarse sin perder parte de su esencia. Nadie merece que su valor dependa de su expediente. 

Tal vez ha llegado el momento de replantearnos qué estamos premiando. Si seguimos incentivando la nota académica por encima del aprendizaje, seguiremos formando estudiantes brillantes en apariencia, pero vacíos en curiosidad. En cambio, si fomentamos el interés, la inquietud y el placer de saber, estaremos cultivando algo mucho más duradero. 

Porque, al final, el mayor logro para quien realmente aprende no es un sobresaliente, sino una mente despierta, capaz de razonar, deducir y llenarse de vida.

Artículos relacionados
9IIBASE_

Hemos fallado, una vez más

Victoria Shkilnyuk
Opinión28 de marzo de 2026
El caso de Noelia Castillo obliga a mirar más allá del debate legal sobre la eutanasia y a preguntarse por los fallos previos del sistema y de la sociedad
 
_LRM8527-Panoramica_Telon (5) (1)_1_1

Solo seremos historias

Kike Ortiz
Opinión27 de marzo de 2026
Vivimos en un tiempo rápido, lleno de pantallas y de ruido, donde el arte muchas veces queda en la sombra en lugar de bajo los focos
Lo más leído
cms-image-000025565

Revaloricemos el aprendizaje

Victoria Shkilnyuk
Opinión11 de abril de 2026
La obsesión por la nota no forma estudiantes brillantes, sino alumnos obedientes. Esto ya lo advertía Carmen Martín Gaite en Entre visillos
Recibe las noticias cada mañana en tu bandeja de entrada