
Cambio de sistema
Pablo Machuca, Sevilla
El punto de encuentro del PP y Vox a día de hoy es inexistente. Es evidente que aunque el partido ultraderechista no deja de marear la perdiz, no es su menester volver a doblegarse a las direcciones del Partido Popular como en la legislatura anterior.
Es relevante que la formación de Abascal esqueletiza parte de su estrategia electoral en querer demostrar al imaginario público que no son una escisión de los azules, sino una alternativa real al sistema. En contrarresto a estos, les afecta la firme posición de apoyo a la guerra desencadenada por Trump. Así como, las diferentes tensiones internas dentro del organismo ultraderechista.
Vox sabe que su defensa de oposición al sistema —dentro de él— nace en sus votantes un deseo insaciable de cambiar el mismo, pero que, en su despliegue de "acción" en los gobiernos, resultó limitada dicha respuesta. Es por ello que su aspiración es querer rebosar al Partido Popular y, cierto es, las encuestas están a su favor.
Tras los terceros comicios autonómicos, nos engalopamos hacia un exponencial desconcierto de gobernabilidad, debido a la considerada como la única posible coalición entre partidos, que en parte se autoimpone el Partido Popular por no querer un consenso de eje centrista.







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